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Milagros del Corán: El Universo

Contenido
  1. El Universo
  2. La Tierra
  3. El mundo vivo
  4. El ser humano
  5. Salud y nutrición
  6. Profecías
  7. Historia
  8. Notas

El origen del Universo

Hasta mediados del siglo XX en todo el mundo prevaleció el criterio de que el universo era infinito, que existió y existirá siempre.

Hasta mediados del siglo XX en todo el mundo prevaleció el criterio de que el universo era infinito, que existió y existirá siempre. Según este punto de vista, conocido como “modelo de universo estático”, el cosmos carecía de principio y fin.

La idea de que era un conjunto de substancias fijas, estáticas e inmodificables constituyó el fundamento de la filosofía materialista que condujo al rechazo de la existencia de un Creador. Pero con el avance de la ciencia y la tecnología en el siglo XX, el modelo de universo estático quedó completamente eliminado y se nos presenta un nuevo amanecer. A través de numerosos experimentos, observaciones y cálculos realizados por algunas de las mentes más prominentes del mundo, la física moderna ha comprobado que el universo sí tuvo un comienzo y que pasó a existir de la nada en un momento singular por medio de una gran explosión. Por otra parte, se estableció que no es fijo y estático como sostienen obstinadamente los materialistas. Por el contrario, sobrelleva un proceso de constante movimiento, cambio y expansión. Estas realidades establecidas hace poco, produjeron el efecto de un terremoto devastador sobre la teoría del universo estático. Los nuevos criterios ya se aceptan sin discusión por parte de la comunidad científica.

El origen del universo es descrito en el Corán en el siguiente versículo:

«El es el Originador de los cielos y la tierra...»

Sura al-An‘am, 6:101

Esta información suministrada por el Corán está en un todo de acuerdo con los descubrimientos de la ciencia contemporánea. Como dijimos antes, la conclusión a la que la astrofísica ha llegado actualmente es que la totalidad del universo, junto con las dimensiones de espacio y tiempo, se manifestaron como resultado de una gran explosión que ocurrió fuera del acontecer temporal. Este evento conocido como el Big Bang, demuestra que el universo fue creado de la nada como resultado de la explosión de un solo punto.

La realidad que se presentaba antes del Big Bang sólo podría describirse metafísicamente pues la materia, el espacio, la energía e incluso el tiempo, fueron creados a posteriori de la gran explosión en un instante. Este hecho, descubierto sólo recientemente por la física moderna, nos fue anunciado en el Corán hace 1400 años.

La expansión del Universo

En el Corán, revelado hace catorce siglos en una época en que la ciencia astronómica era todavía muy primitiva, la expansión del universo está descripta de esta forma:

En el Corán, revelado hace catorce siglos en una época en que la ciencia astronómica era todavía muy primitiva, la expansión del universo está descripta de esta forma:

«Nosotros hemos construido el cielo con fuerza, y ciertamente lo estamos expandiendo»

Sura adh-Dhariyat, 51:47

La palabra “cielo”, refiriéndose al “espacio” y al “universo”, se usa con este sentido en el versículo de arriba y en una serie de otros. En consecuencia, expresa que el universo se expande. La palabra árabe musi’una en inna lamusi’una (“Es El Quien lo expande rápidamente”), proviene del verbo awsa’a, que significa “expandir”. El prefijo “la” enfatiza el nombre o título que le sigue y le agrega el sentido de “en sumo grado”. Por lo tanto esta expresión significa: “Nosotros expandemos el cielo o el universo en sumo grado”. A esa conclusión es a la que llegó, precisamente, la ciencia actual.

Hasta principios del siglo XX la opinión prevaleciente en el ámbito científico era que “el universo posee una naturaleza constante y ha existido desde siempre”. No obstante, las investigaciones, observaciones y cálculos realizados con la tecnología moderna han revelado que el universo tuvo un comienzo y se “expande” constantemente.

A comienzos del siglo XX el físico ruso Alexander Friedmann y el cosmólogo belga Georges Lemaître calcularon teóricamente que el universo estaba en constante movimiento y expandiéndose.

Este hecho fue probado también por medio de la observación en 1929. El astrónomo norteamericano Edwin Hubble descubrió, al atisbar el cielo con un telescopio, que las estrellas y las galaxias se alejan constantemente unas de otras. Esto es considerado el descubrimiento más grande en la historia de la astronomía. Hubble estableció durante ese hallazgo que las estrellas emitían luz que se tornaba cada vez más roja. De acuerdo a las leyes físicas conocidas, la luz de un cuerpo que se acerca al punto de observación se vuelve violeta, en tanto que la de un cuerpo que se aleja toma un matiz rojizo. El científico advirtió en esas inspecciones del cielo la tendencia al color rojo de la luz emitida por las estrellas. Es decir, éstas, al igual que las galaxias, se alejan cada vez más del punto de observación e incluso unas de otras. Un universo en donde cada cosa se distancia constantemente de las demás, implica un universo en permanente expansión. Los estudios llevados a cabo en los años siguientes verificaron su dilatación sin interrupción.

Con el objeto de comprender esto con mayor claridad, imaginemos que la superficie del universo es como la de un globo de goma que es inflado. Así como cada punto de éste se aleja uno del otro al irse inflando, lo mismo sucede con los cuerpos celestes en tanto se sigue dilatando el cosmos. Esto fue descubierto teóricamente por Alberto Einstein, considerado uno de los científicos más grandes del siglo XX. Pero este estudioso dejó a un lado su hallazgo para evitar violar el “modelo de universo estático” aceptado normalmente hasta entonces. Tiempo después describió esa actitud suya como el más grande desatino de su vida.1

Dicha realidad fue explicada en el Corán cuando aún era desconocida para los humanos. Una prueba más de que el Corán es la Palabra de Dios, el Creador y el Gobernante del universo.

La separación en partes de “los cielos y la tierra”

La palabra ratq traducida como “unidos”, “cosidos” significa “mezclados, combinados” según los diccionarios árabes. Se utiliza para referirse a dos sustancias diferentes que conforman un todo.

Otro versículo sobre la creación de los cielos es el siguiente:

«¿No ven los incrédulos que los cielos y la tierra estaban unidos (formando un todo homogéneo, una unidad de creación [ratq]) y los separamos? ¿E hicimos del agua toda cosa viviente? ¿Es que no creerán?»

Sura al-Anbiya, 21:30

La palabra ratq traducida como “unidos”, “cosidos” significa “mezclados, combinados” según los diccionarios árabes. Se utiliza para referirse a dos sustancias diferentes que conforman un todo. La frase “los separamos” es el verbo fataqa en árabe, e implica algo que se produce como resultado de descombinar o separar la estructura de cosas que estaban unidas entre sí. Una de las acciones a las cuales se aplica este verbo es al brote de un vástago del suelo por la germinación de una semilla.

Miremos de vuelta el versículo teniendo en mente esta información. En el texto el cielo y la tierra están en principio sujetos al estado de ratq. Son separados luego saliendo uno del otro. Y sorprendentemente, cuando consideramos los primeros momentos del Big Bang, encontramos que toda la materia del universo estaba reunida en un solo punto. En otras palabras, todo, incluyendo “los cielos y la tierra” que todavía no habían sido creados, estaban entrelazados, combinados en una condición inseparable. Entonces este punto explotó violentamente provocando que su materia se desuniera.

Las capas de la atmósfera

El Corán expone la similitud de los siete estratos geológicos de la Tierra con los siete estratos en el cielo:

El Corán expone la similitud de los siete estratos geológicos de la Tierra con los siete estratos en el cielo:

«Dios es Quien ha creado siete cielos y otras tantas tierras. La orden desciende gradualmente entre ellos para que sepáis que Dios es omnipotente y que Dios todo lo abarca en Su ciencia.»

Sura at-Talaq, 65:12

Primer estrato: Litosfera (agua). Segundo estrato: Litosfera (tierra). Tercer estrato: Astenosfera. Cuarto estrato: Manto exterior. Quinto estrato: Manto interior. Sexto estrato: Parte externa del núcleo o corazón. Séptimo estrato: Parte interna del núcleo o corazón.

Litosfera se deriva del griego “lithos” (piedra). Se trata del estrato más superficial en el planeta y es delgado en comparación con los otros. Bajo los océanos es aún más delgado y sufre actividad volcánica. Término medio su grosor es de 80 kilómetros (49,7 millas). Es más frío y duro que los demás y constituye la carcasa de la Tierra.

Por debajo de la litosfera se encuentra el estrato astenosfera, término que proviene del griego “asthenes” (débil). Es más delgado y movedizo que la litosfera. Se formó con substancias semisólidas que seguramente se fundieron al quedar expuestas a temperaturas y presiones elevadas en las distintas épocas geológicas. Se cree que la litosfera, más dura, flota o se mueve sobre la astenosfera que se desplaza más lentamente.2

Por debajo de estos dos estratos se encuentra el manto, con un grosor de unos 2.900 kilómetros (1.800 millas), constituido por rocas semisólidas con más hierro, magnesio y calcio que la corteza. También es más caliente y denso que ésta, pues la temperatura y densidad aumentan con la profundidad.

En el centro del planeta está el núcleo o corazón con mayor proporción de metales (mezcla de hierro-níquel) que roca, lo que lleva su densidad aproximadamente al doble que la del manto. Como dijimos, el núcleo terrestre consta de dos partes. La líquida y ubicada en el exterior tiene un grosor de 2.200 kilómetros (1.370 millas). La sólida ubicada en el interior tiene un grosor de 1.250 kilómetros (777 millas). La líquida es la que provee al planeta el campo magnético mientras rota.

La realidad de esta similitud entre las capas del cielo y los estratos geológicos, recién identificados con la tecnología del siglo XX, sin duda marca otro milagro científico del Corán.

Litosfera (sólido) Litosfera (líquido) Astenosfera superior Manto manto inferior núcleo externo interior Núcleo

El techo protegido

Esta propiedad del cielo ha sido descubierta por la ciencia en el siglo XX. La atmósfera que rodea la tierra cumple funciones importantes en la conservación de la vida.

Dios llama nuestra atención en el Corán sobre un importante atributo del cielo:

«Hemos hecho del cielo un techo protegido, pero no obstante ellos se desvían de Nuestros Signos»

Sura al-Anbiya, 21:32

Esta propiedad del cielo ha sido descubierta por la ciencia en el siglo XX. La atmósfera que rodea la tierra cumple funciones importantes en la conservación de la vida. Al destruir por la fricción muchos meteoros, grandes y pequeños, que se aproximan a la tierra, impide que estos lleguen al suelo y dañen a los seres vivientes.

Además, la atmósfera filtra las radiaciones provenientes del espacio exterior que son perjudiciales para la vida. Su característica más sorprendente es que sólo permite que pasen a través de ella radiaciones inocuas y útiles, como la luz visible, la radiación ultravioleta de baja longitud de onda y las ondas de radio. La radiación ultravioleta de baja longitud de onda, que la atmósfera deja entrar sólo parcialmente, es muy importante para la fotosíntesis de las plantas y para la supervivencia de todos los seres vivos. La mayoría de la radiación ultravioleta intensa emitida por el sol es filtrada por la capa de ozono y sólo una parte limitada —y esencial— de su espectro alcanza la tierra.

La función protectora de la atmósfera no termina allí: también ampara a nuestro planeta del intenso frío del espacio exterior que llega aproximadamente a — 270 °C (— 454 °F). Pero además existe una capa originada por el campo magnético de la Tierra, llamada cinturón (o cinturones) de Van Allen, que sirve asimismo como escudo contra la radiación perjudicial emitida por el sol y otras estrellas, mortal para los seres vivos. Los masivos y frecuentes estallidos de energía llamados erupciones solares destruirían todo lo orgánico en nuestro planeta si no existiera el cinturón de Van Allen.

El Dr. Hugo Ross ha señalado la importancia del cinturón de Van Allen en nuestras vidas:

La energía liberada solamente por una de las erupciones solares detectada en años recientes, fue calculada equivalente a la explosión de 100 mil millones de bombas atómicas como la arrojada sobre Hiroshima.

Cincuenta y ocho horas después de la erupción se pudo observar que las agujas de las brújulas realizaban movimientos inusuales y que la temperatura a 250 kilómetros (155 millas) por encima de la atmósfera se elevaba a 2.500 °C (4.532 °F).

En resumen: a nuestro mundo lo protege de amenazas externas un sistema perfecto que funciona a gran altura. Lo notable es que Dios nos informó en el Corán de ello hace muchos siglos.

El cielo que retorna

En el Corán el versículo 11 de la Sura Al-Târiq [86] se refiere a la función “retornadora” del cielo:

En el Corán el versículo 11 de la Sura Al-Târiq [86] se refiere a la función “retornadora” del cielo:

«¡Por el cielo y sus sistemas cíclicos [raÿ‘]!»

Sura at-Tariq, 86:11

La palabra interpretada como “cíclico” raÿ‘, en las traducciones del Corán tiene también los significados de “devolver” y “retornar”.

Como se sabe, la atmósfera que rodea la Tierra está compuesta de muchas capas. Cada una de ellas cumple un rol fundamental en beneficio de la vida. Las investigaciones han revelado que tienen la función de retornar los materiales o radiaciones a que están expuestas al espacio exterior o de vuelta a la superficie del planeta, actuando como una “pantalla reflectora”. Veamos ahora algunos pocos ejemplos de esta función “retornadora” de esas capas que nos circundan.

La troposfera, ubicada entre los 13 y 15 kilómetros (entre 8 y 9,3 millas) de altura, permite que el agua se vaporice desde la superficie terrestre para condensarse y convertirse en lluvia.

La capa de ozono, la más baja de la estratosfera y a una altitud de 25 kilómetros (15,5 millas), refleja al espacio la radiación dañina y la luz ultravioleta.

La ionosfera refleja las señales de radio provenientes de la Tierra y las devuelve a la superficie exactamente como lo haría un satélite de comunicaciones estacionario. Esto es lo que hace posible la comunicación inalámbrica y las emisiones de radio y televisión a grandes distancias.

La magnetosfera rechaza hacia el espacio exterior los rayos cósmicos y la radiación nociva emitida por el Sol y otras estrellas antes de que alcancen la superficie de la Tierra.

Esta propiedad de las capas de la atmósfera, que sólo se ha descubierto en años recientes, fue anunciada hace siglos por el Corán, demostrando de nuevo que es la Palabra de Dios.

El milagro del hierro

El hierro es uno de los elementos puestos de relieve en el Corán. En el capítulo “Hadid” (Hierro) se nos informa:

El hierro es uno de los elementos puestos de relieve en el Corán. En el capítulo “Hadid” (Hierro) se nos informa:

«… Hemos hecho descender también el hierro, que encierra una gran fuerza y ventaja para los hombres…»

Sura al-Hadid, 57:25

Se podría pensar que la palabra anzalnaa, traducida aquí Hemos hecho descender también, usada para el hierro en el versículo, tiene un sentido metafórico para explicar que dicho metal fue concedido para beneficio de la gente. Pero al tomar en consideración el sentido literal de la palabra, es decir, “hecho descender físicamente desde el cielo”, como la lluvia y la luz solar, comprobamos que el versículo implica un milagro científico muy significativo.

Esto es así debido a que los modernos hallazgos astronómicos han descubierto que el hierro presente en nuestro mundo proviene de estrellas gigantes del espacio exterior.4

Todo el hierro existente en el sistema solar y no sólo el que hay en la Tierra proviene del espacio exterior, puesto que la temperatura en el sol es inadecuada para su formación. La temperatura del Sol en su superficie es de 6.000 °C (11.000 °F) y en el núcleo de 20 millones °C (36 millones °F). El hierro sólo pudo producirse en estrellas mucho más grandes que el Sol, donde las temperaturas alcanzan unos cuantos cientos de millones de grados. Cuando la cantidad de hierro excede de cierto nivel en una estrella, ésta ya no puede alojarlo y, eventualmente, explota provocando lo que se conoce como una “nova” o “supernova”. Dichas explosiones posibilitaron que el hierro sea despedido al espacio.5

Una fuente científica nos provee de la siguiente información sobre el tema:

Esto muestra que el hierro no se forma en nuestro planeta, sino que es proyectado en forma de meteoritos por estrellas que explotan, y luego “desciende” a la tierra exactamente de la misma forma como se manifiesta en el versículo. Queda claro que este hecho no podía ser conocido a nivel científico en el siglo VII, cuando el Corán fue revelado. No obstante, está relatado en este libro que es la palabra de Dios, Quien todo lo abarca en Su conocimiento infinito.

La astronomía también ha revelado que otros cuerpos simples se formaron en el exterior de nuestro planeta. En la expresión hemos hecho descender también el hierro, el término “también” puede estar refiriéndose a esa idea. Sin embargo, que el versículo mencione específicamente el hierro es totalmente sorprendente, considerando que estos descubrimientos fueron hechos a fines del siglo XX. El conocido microbiólogo Michael Denton enfatiza en su libro La Naturaleza del Destino la importancia del hierro:

Lo dicho nos señala claramente lo relevante del átomo de hierro. Y que en el Corán se llame la atención en particular sobre este metal, enfatiza su importancia. El Libro Sagrado encierra otras verdades respecto a dicho elemento. Por ejemplo, el capítulo “Al Hadid” (El Hierro) en árabe contiene dos códigos matemáticos bastante interesantes.

“Al Hadid” es el capítulo 57 del Corán. Si se suman los valores numéricos de sus letras en árabe, también da 57. (Para este tipo de cálculo, llamado abjad, ver la sección de Cálculos Numéricos en el Corán).

El valor numérico de sólo la palabra “Hadid” es 26, en tanto que el número atómico del hierro es 26.

Por otra parte, en un reciente tratamiento de cáncer fueron usadas partículas de óxido de hierro y se observó un proceso positivo. El equipo conducido por el doctor Andreas Jordán en el conocido hospital “Caridad” de Alemania, logró destruir células cancerosas con esta nueva técnica -fluído magnético hipertérmico, es decir, líquido magnético a temperatura elevada- desarrollada para el tratamiento de dicha enfermedad.

En el paciente de 26 años no se observaron células cancerosas en los tres meses siguientes.

Este método se puede resumir en cuatro pasos.

1. Un centímetro cúbico de un líquido que fluye fácilmente por los vasos sanguíneos y que consiste en miles de millones de partículas de óxido de hierro - mil veces más pequeñas que las células sanguíneas- , se inyecta en el tumor por medio de una jeringa especial. Las partículas se diseminan a través de las células tumorales.7

2. El paciente es colocado en un aparato con un potente campo magnético.

3. Dicho campo magnético envuelve al cuerpo y se empieza a enviar partículas de óxido de hierro al tumor, el cual eleva su temperatura hasta 45 °C (113 °F).

4. En unos pocos minutos las células cancerosas, incapaces de protegerse del calor, son debilitadas o destruidas. Después el tumor puede ser completamente erradicado con aplicaciones de quimioterapia.8

Con este tratamiento el campo magnético influye sólo en las células del tumor con óxido de hierro. La expansión de esta técnica es un gran avance en el manejo y posible cura de una enfermedad potencialmente letal y tan ampliamente extendida. Y que para ello se use el hierro, que como ya hemos indicado, … encierra una gran fuerza y ventaja para los hombres… (Corán, 57:25), es particularmente notable. En realidad, puede ser que en dicho versículo el Corán esté indicando los beneficios del hierro para la salud humana. (Y Dios sabe mejor).

La relatividad del tiempo

La relatividad del tiempo, un hecho científico enunciado primero teóricamente por el conocido científico Albert Einstein en los primeros años del siglo XX y comprobado después, demostró que el tiempo depende de la masa y de la…

La relatividad del tiempo, un hecho científico enunciado primero teóricamente por el conocido científico Albert Einstein en los primeros años del siglo XX y comprobado después, demostró que el tiempo depende de la masa y de la velocidad de la luz. Hasta ese momento la gente no sabía que el tiempo era un concepto relativo, y que podía cambiar según las condicionantes del caso. ¡Sin embargo, el Corán ya incluye información acerca de la relatividad del tiempo!

«… Un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros.»

Sura al-Hajj, 22:47

«El dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a El en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros.»

Sura as-Sajdah, 32:5

«Los ángeles y el Espíritu (es decir, el arcángel Gabriel) ascienden a El en un día que equivale a cincuenta mil años.»

Sura al-Ma‘arij, 70:4

El hecho de que la relatividad del tiempo se mencione tan claramente en el Corán, que comenzó a ser revelado en el 610, es otra evidencia de que éste es un libro santo.